jueves, 1 de septiembre de 2011

Licántropo


Cuando entrega su rostro por la mañana
al hambriento despertar del edificio
hay que ver cómo olvida sus imágenes de luna
y cómo siente haber dormido.

Es de noche otra vez.

Sin perros ni majadas
pero es de noche.

Sin tormenta ni oraciones
pero es de noche.

Cuando vuelve a cuatro patas, iluminado,
con la conciencia del lobo en la hecatombe,
está sucio de bosque.

No hay ciudad esa noche
y es un lobo.

Sin tormenta otra vez
pero es un lobo.











© Ramón Ataz2011

domingo, 14 de agosto de 2011

El hombre del perro y de la niña

.

Yo soy el hombre del perro y de la niña,
un crucifijo de carne que pasea
exhibiendo unos labios ensanchados
entreabiertos, blanquecinos.

Globo aerostático que no puede elevarse,
semoviente arrastrado por impulsos,
el de las uñas cortas y limadas.

Husmeo, huelo el aire, identifico
un fuerte aroma a colonia de neumático.

Contemplo, miro, estudio a un hombre péndulo
al que transportan por el parque sus muletas.

El humo que desplazan mis zapatos
se adhiere a los mendigos que se unen
para buscar en mi ropa enseres viejos.

Persigo las baldosas peregrinas
despojado,
envuelto en párpados,

ataviado con sonidos y collares.

Piso algunos escondites
entre arbustos que atesoran
vino envasado en algún bidón advenedizo;
el alcohol humedece las raíces
que como zombies se escapan de la tierra.

La luz regresa, vuelvo intacto,
nazareno,
persuadido
de que no podrán jamás brillar las lámparas
en la línea que separa a mis ojos de la noche.



Ramón Ataz2011

miércoles, 10 de agosto de 2011

Vidrio




Tras cada paso muero y luego avanzo un paso.
Entre pasos y muertes, la cuerda y la fatiga
se enredan en mis piernas, me frenan y me arrastran.

Sin más, estallar.
Persigo el destino de lo frágil
porque no puedo consumir más porciones del alma.

Como el vidrio esparcirme en cientos de fragmentos,
ser minúscula trampa que acecha en las alfombras
y recibe caricias de sus nudos de lana.

Quebrado y transparente,
memoria de los otros,
mi propio olvido.





© Ramón Ataz2011

sábado, 6 de agosto de 2011

Sombras chinescas

Siempre me he sentado al borde del no existir.

Ni construyo puzles ni edifico templos,
no creo que sea importante el que las piezas
den un rodeo,
o atajen por donde sabe la humedad a calabozo.

Pero quién soy yo para saber de la importancia
cuando apenas sostengo mi mentira.

He vadeado la frontera de los días,
la noche cala en mí, prejuzgo al Sol,
que a diario me pone al descubierto

y en lugar de ladrar dejo suspiros,
engaños del aliento,
sobre la mesa que me nutre y neutraliza.

Yo me declaro aquí mendaz y hambriento,
la falsedad y el miedo me son propios,

pero éste es un forzoso amante
de lengua áspera,
un proxeneta que me desnuda

y exhibe ante vosotros,
como a una sombra chinesca.





© Ramón Ataz2011

jueves, 4 de agosto de 2011

Ciudadela

A mi hija Elvira


Porque ya sabes que el viento
es la excusa que ponen los ratones,
y ellos el disfraz que usamos
al apagar las luces.

Porque hoy hay ventanas en tu cuarto
que solo transparentan desde fuera,
paredes transformadas en adarves
invisibles por la niebla que te envuelve,

no me pidas ternura, no a mí,
ni ensayes tus muecas para embaucarme.

Más bien descompón los huesos
para inyectar su calcio a la invisible inercia que
-aún no lo sabes-
te conduce.

Y cuando de noche, dormida y vulnerable,
la puerta indiscreta resbale y te revele,
no dejes que mis ojos, anclados a tu sueño,
te despierten.




&Ramón Ataz2011

domingo, 31 de julio de 2011

Anomia



Sin ritmos, ceremonias, rituales,
me he quitado el reloj
-así de simple-
para desconocer la cuenta de minutos
que he de dormir en brazos de la anomia.

Sin metros ni controles, dharmas, leyes,

he encendido un cigarro
-así de fácil-
para ver cómo respiro todavía
y asombrarme por la falta de razones.

Sin normas, cortesías, reglamentos,

me he estado rascando el pie
-así de limpio-
para mostrar que el precedente religioso
se encuentra en Buda, Cristo, Shinto y Abraham.







© Ramón Ataz

miércoles, 27 de julio de 2011

La vigilia de las noches claras


Hay cierta dulzura en la vigilia de las noches claras,
la mecedora del mar y la luna en cuclillas
y hundirse hacia la red que tejen las neuronas.

Hay cierta melosidad en todo ello.


Se inflama como espuma

la tos distante de los alérgicos,
sometidos a la paz y a la aventura de trenzas.

Los peces canturrean (o son plegarias)

mientras yo, como un clérigo asomado al vacío,
os administro el sueño.

Ya sé que este rosario de densos minutos

quiere abrirle úlceras a mi espalda vuelta,
pero esa nada,
el rozamiento pertinaz de la negrura,
rebosa agua, como un fruto madurado varias veces.

Volved pues al vaivén de los pulmones,

a la gravitación y a los pies en equis y a los codos puestos
a explorar sombras en la almohada.

Yo os miraré de lejos

y sonaré como la rompiente suave
de un mar dormido.





© Ramón Ataz2011

domingo, 24 de julio de 2011

Aconteció el silencio



Aconteció el silencio. 

 
La quietud secó el agua de tus hombros. 

 
Nos observó ese color advenedizo 

 
que se empeña en ser tu piel 

 
y aprovecha tus descuidos o tus sueños 

 
para envolverte.






© Ramón Ataz2011

jueves, 21 de julio de 2011

Lo que tu piel conoce

Lo que tu piel conoce de mi boca,
catecismo de lengua y de saliva,
es el dogma veraz que me objetiva,
el credo que te afirma y que te invoca.

Conoce de ella que es arena y roca
a la vez permanente y evasiva
o la sábana santa y adhesiva
que se extiende, te cubre y te provoca.

Producto de penumbras y de años,
lo acumulado en ella es el acervo
que recoge tu piel y que transmite

a la nación de amantes ermitaños
que fundaron la atmósfera y el verbo
en la tierra del íntimo escondite.





© Ramón Ataz2011

lunes, 18 de julio de 2011

La línea que nace en mis ojos

Por más que nazca en mí
una línea recta de carne o de despojos
-lo que no consumieron los pájaros hambrientos-
por más que luego muera en depósitos de magma
- sopa primordial de los diamantes-
llegue hasta donde llegue,
venga de donde venga,
no habrá más sed, o si la hay
no habrá más agua.

No una vez florecidos los tabúes,
no después de que sembrara Dios sus naipes
en el cráter donde hiberno, me escondo y envejezco.

Sí, fueron mis ojos como hordas de vándalos,
inquietos hocicos;
pero hoy meto los dedos en dos cuencas vacías
sin bastones,

sin grietas.





© Ramón Ataz2011

viernes, 15 de julio de 2011

Modos de afrontar el dolor de los otros

A Douglas Sirk, que me mostró que el sufrimiento por el dolor ajeno dura justo hasta que se encienden las luces de la sala y que, en el fondo, ese sufrimiento produce un perverso placer.


I - Sombrío
 

Mi rostro debería quedar ensombrecido,
estar quieto mi cuerpo,
labrar en una esquina algún rincón umbroso
en el que prosperasen bacterias y humedades.

Así debería ser:

sentir en mi barbilla el frío del terrazo
y en las piernas el plomo de mi cuerpo.

Las lágrimas tuvieron su momento,
no sé que puso fin a los temblores
ahora disipados; 
quizás se convirtieron en hormigas.

II- Taciturno.

Mi boca debería cerrarse para siempre
estrecharse mi garganta,
paralizarse mi lengua,
cercar mis dentadura las palabras.
 
Acaso debería petrificarme,
dejar sobre mi cara un gesto fósil
que fuera el testamento de la angustia.

Tendría que ser mi voz sonido en el recuerdo
hasta que se extinguiera también de la memoria.
¿Cómo podré si no llamarme humano?

Los dedos serán rígidos
en ellos marcarán muescas mis versos,
el placer será solo desahogo,
una parada en el largo desconsuelo.

III- Resolutivo.

¿Y por qué no levantarme y desplazarme
y eliminar las causas, y exaltarme
y viajar por todo el mundo, y convencerlos,
y empuñar un arma o una Biblia?

¿Y por qué no liberarme de la culpa,
y ser la solución, por qué no irme
a la fuente de la sombra y del silencio?

IV- Acción de gracias
 
Pero doy gracias
a la trampa de plata,
a la celda de helechos,
a la ansiedad y al tratamiento interminable.







© Ramón Ataz2011

miércoles, 13 de julio de 2011

Divinidad


Aún espero encontrar en algún sitio
mi atávica porción de alma divina,
ya que mi rostro es vulgar y mi carne
es de carne, mi cabello mortal y mi voz
una mezcla de aire y vibraciones.

Aún espero mi parte en el reparto
de semejanza y de imagen de los dioses. 

 
Porque lo único que tengo de divino es la impaciencia
y no sé si es fracción del poder o frontera.








© Ramón Ataz2011

jueves, 7 de julio de 2011

Passer



De la vida no puedo robar ni un solo aroma.

Hay perros apostados en la puerta de mis ojos.

El dobladillo de mi abrigo esconde un gorrión muerto

y ni siquiera

confío en recordar

mañana su calor.






© Ramón Ataz2011

domingo, 3 de julio de 2011

A un mal poeta que igual podría ser yo

.



Luego vendrá Dafne repartiendo laurel,
 

entre tanto, no malgastes tu oratoria
 

con palabras asidas de la tilde.
 

Esconde mejor tus versos 

recortados por el filo

de aquella ironía antigua que,

en otro tiempo,
 

guió a las letras que ligaste el primer día

creyéndola tuya.
 


Ella te dejó,
 

lobo que crees reflejarte en la Luna.



© Ramón Ataz2011

martes, 28 de junio de 2011

Dos apellidos

Dos apellidos ayunan.

El uno por el otro
crean un hombre.

El uno por el otro
estiran sus miembros,
lo hacen delirar,
le arrancan de los ojos
cada imagen impresa
cada afán, cada pedazo
de tierra sin sembrar.

El uno por el otro
- a ver cuál de los dos gana en peso-
extienden sábanas, cubiertas
por mantos de colores irritantes.

El uno ayuna,
el otro vela,
el uno por el otro matan
y vigilantes del muerto
velan, ayunan.





© Ramón Ataz2011

sábado, 25 de junio de 2011

La filosofía del impulso

Es hora de abrir ventanas
a los aromas y a las luces nuevos,
a los distantes rumores de otros ruidos.

Quise formar parte de alguna trinchera,
nutrirme de los huesos que amontonan
las catacumbas frías de mi espíritu.

Busqué cincelarme en los bloques de mármol
a fin de ser solo la forma de un hombre
-no un hombre-
acaso inmortal, acaso inerte.

Subsistí en sillones de cemento
apenas acolchados,
en los que amar o comer era posible;
y pude allí cumplir diversas vidas,
-iguales todas ellas entre sí, todas amnésicas-

 donde mis pensamientos caían como gotas
de un grifo mal cerrado, tozudos desperdicios
abriéndose camino hacia el subsuelo.

Pero siempre hubo un viento sin atar,
una corriente fuerte y arbitraria
transportándome hacia su propia incertidumbre.
Y confieso que ese cuerpo en desorden,
el cabello de pronto ensortijado,
los párpados a punto de cerrarse,
los elásticos labios de payaso,
eran los míos.

Así que puede ser que el fin de todo sea el impulso,
que un cierto instinto proclive a no alcanzar el horizonte
sea lo que excita a los músculos dormidos
y explica la razón de unas manos (las mías) en un alféizar,
y los nuevos aromas y las luces nuevas

y los dulces rumores de unos ruidos distantes.




© Ramón Ataz2011

viernes, 24 de junio de 2011

Inspiración (Epigrama)



Dices que la misma firma que rubrica

palabras ajenas, no puede enguirnaldar

tus poemas de mi mano extraídos.





© Ramón Ataz2011

miércoles, 22 de junio de 2011

He pedido un instante a una señora celosa

 .


He pedido un instante a una señora celosa.

Atiborrada como está de mis palabras
no es humano que me niegue algo tan simple
como el pedazo de segundo que he rogado.

Este es mi logro:

volver la cara para seguir admirándola,
ser pantalla que fabrique su sombra.

No puedo despegarme de su luz
si soy embudo y soy linterna
y hasta mis huesos se han calado de su brillo.

Emborrachada como está de mis palabras
sabrá al fin que soy grosero
imitador de su talento.

Este es mi logro:

fin de un día, comienzo de su círculo,
chorro de agua que sube a mi garganta.





© Ramón Ataz2011

lunes, 20 de junio de 2011

Una imagen lúgubre

Cómo deseo sacar de mis dientes una imagen lúgubre
masticada, urdida en mi noctuario
de perros rabiosos, madrugada insoportable.

Y que ese llanto refleje mi vida mentira de gentes,
que diluya la sangre restregada en las ventanas.

Cómo deseo derramar de mis dedos, Viento, tu sonrisa,
contradecir con ella la cojera de sus voces,
voces que calientan las orejas con su bálsamo de piedra.

Siento gritos negros tras silencios homicidas,
pero a ti, Viento encendido, sí te quiero.








© Ramón Ataz2011

lunes, 6 de junio de 2011

Tectónica de pieles


-Dios,
que el verbo me ignore-

Ya me busco en palabras que llueven,
en huellas casuales
e ideas primogénitas.

Pienso en la tectónica de pieles
al verme plegado
allí donde más asombro1,
donde llora el llanto o ríe la risa,
en rincones perplejos o terrores nocturnos,
en uñas, en yemas y en nudillos.

-Dios,
que el aire se espese-

Al fin acepto el desapego de mi corteza,
porque el tiempo conoce mi nombre
y mis huesos se han quitado la armadura.


_________________________________________

1 Sé testimonio inútil,
   verso mutilado, 

   de mi plegaria.





© Ramón Ataz2011

miércoles, 1 de junio de 2011

Dice


Dice, aventando su torso anaranjado,

que no distingue las tonadas de los pájaros

ni sabe extraer de los árboles los tintes.

Nunca ha castrado el muérdago a los robles

ni sabe otras artes más que las de sus padres.





© Ramón Ataz2011

sábado, 28 de mayo de 2011

Una clase de equitación

 -

 
Finjo mirar (y en realidad respiro)
a los niños felices, a cuidadores niños sujetándolos,
a la yegua contenida, fatigada,
que a su vez finge trotar y en realidad digiere
hierba sin vida y una impropia actitud funcionarial.

A mis ojos los separan escalones como imágenes
de una visión, o más bien,
de un espectro de luz que disimula su forma.
Las ramas póstumas de un árbol moribundo
reciben la extremaunción
de entrecruzados vientos que trenzan hasta aquí murmuraciones,
voces de no se quién ni se de dónde,
pero voces, de eso no hay duda;
es posible que más abajo, en la ciudad,
los automóviles manifiesten su opinión
y algunos edificios se pronuncien
acerca de las cosas de los hombres.

Pero aquí, en esta vieja sierra semiurbana,
el suelo crece vertical, las aves duermen,
sonríen los profesores y los niños
al cabalgar en círculo sobre una yegua mansa,
viven la más audaz de las historias
que puedan algún día revivir.

Cuando les llegue el tiempo de la emoción fingida.






© Ramón Ataz2011

jueves, 26 de mayo de 2011

Sobre el Miedo

No procedo del hambre
sino del miedo común,
del que es anterior a su causa
y prescinde de monstruos.

Del que vuela a ras de claustro,
se adhiere a los sonidos que vagan extraviados
hasta enderezar su rumbo,
o se posa en patenas donde los hombres consagran
hostias de su carne propia.

A él le debe el alfabeto cada sobresalto,
la dentadura su inquieta desnudez,
la oscuridad la laxitud de sus cartílagos.

Lo regreso al mirarte si estás quieta
y la luz del exterior trepa a tus hombros,
o al deshacer el desfile de la noche
las frágiles escamas del silencio.

Yo soy la piel de sus dedos,
tú su navidad,
el destello que anuncia su gloria.











Ramón Ataz

sábado, 21 de mayo de 2011

Calipso

Es posible que al hablar del absurdo
te incorporaras otorgándole importancia.
Pero yo fui forjado por él,
bifronte, respetando los puntos cardinales,
tragando el aire sin indagar del viento su procedencia.

A aquello llamamos Amor
(como a tantas cosas).

Vencimos al gesto de tu frente,
a la estrechez de tus cabellos,
también al alimento que nos sostenía.

Dejé de crecer,
dejaron mis ojos de buscar,
mi memoria hizo suyos tus recuerdos.

A aquéllo no sé cómo llamarlo, Calipso,
a aquéllo no sé cómo llamarlo.





© Ramón Ataz2011

lunes, 16 de mayo de 2011

Mensaje apresurado para los pueblos oprimidos



Todo el mundo quiere ser Cary Grant.
Incluso yo quiero ser Cary Grant.
Cary Grant

Las parabólicas giran de costado
hasta atrapar en su cesto a mi silueta.

Soy feliz, algo adiposo,
guardo en mí ya tres cafés,
dos desayunos,
una novela impresa en un cristal
y por la tarde,
si el sol me lo sugiere iré de pesca.

Al fin y al cabo soy un figurante
que vaga por utópicos edenes; 

un hijo engendrado en una orgía
por la simiente lúcida de Marx,
de Adam Smith, de Cristo y de Aristóteles,
tras la jubilación de aquella Europa blanca
a la que Zeus legó toda la hierba.

Sería lo normal que me envidiaran
ya que mi llanto es pura proteína.
Si lloro por amor o por un verso,
si un trágico desorden metabólico
propaga la tristeza por mi sangre,
la alquimia la transforma en un poema
o un orfidal en sueño pasajero.

Pero luchad allí, tenéis mi apoyo
y mis medicamentos caducados.
Sed como yo, yo mismo
querría ser así.

Cuando despierte, acaso.



© Ramón Ataz2011

viernes, 13 de mayo de 2011

Un hombre, un hogar, un sueño


Casi un lamento exhala el altavoz;
un cable
versátil, extendido por la casa,
traza el camino;
es la vía láctea
de su universo (sin expandir, claro, es estático,
ya que al nacer de una inversión,
no de un proceso físico,
un huevo de serpiente
o la perversa vanidad de un dios soltero,
no espera albergar a todos, solo a este pobre
burgués recóndito, feliz y pálido, un mero espíritu
de los que ausentes del cuerpo beben cerveza
fría y comen en vaso).

Plástico y cobre, silicio, quién sabe qué
formas compuestas por la tierra guían a los sueños
hasta el umbral de las casas.

Hablo de un hombre abandonado al temor
y a melodías fragmentarias de una canción desvanecida,
hablo de un tipo
de soñador inconsciente, de un alma inmóvil.





© Ramón Ataz2011

miércoles, 11 de mayo de 2011

Introspección

Dentro de mí,
en pozos excavados debajo de la carne,
duermen palabras idénticas, desnudas,
embadurnadas en polvo y en harina.

Como moscas se arrojan a mi pecho permeable,
mitad de mármol mitad de tierra santa,
que por lo visto contiene alguna luz invocadora.

Y allí yacen sepultas,
casi quietas.


© Ramón Ataz2011

martes, 3 de mayo de 2011

El gen mutado



 




A mi hija Reyes



Mi mirada cervical estrecha el cielo.

En él constelaciones invisibles
se enmarcan entre líneas, forjados y cubiertas.
Ella se encarama a mis rodillas
se columpia y se deja caer a carcajadas
hacia una red tejida entre mis brazos.

Ella es expresión del gen suicida que la hizo,
del gen que renunciando a replicarse la inventó
única, océano feliz, materia blanca.

Me pregunto cuál fue la proteína que ensayó etimologías incorrectas
al hallar en sus torsiones de gimnasta el camino hacia un ser irrepetible.

Si algún día la voz te surge,
si tu sonrisa se torna palabra
y tu pensamiento se transmite en ondas por el aire,
diles que naciste a beneficio de inventario,
que el gen que en tí mutó era un poeta entre autómatas sin alma,
que el fin de lograr la obra ideal,
la anómala belleza,
la eternidad de unos labios sonrientes,
merecía hacer de tí el comienzo de una especie inviable,
el final de una especie perfecta.


© Ramón Ataz2011

miércoles, 27 de abril de 2011

Algunas veces, en la noche




A veces, 

cuando tirito al calor de las mantas 


y soy el hijo y el padre y el abrazo, 


me escondo en lo más negro del aire 


hasta el instante extremo de la noche. 



Después, 


como un estornudo de la aurora 


salgo expelido justo al centro de otro día, 


donde me espera ella, 


y allí escucho el eco de su risa nocturna 


demorada. 







© Ramón Ataz2011

Reajuste



Un último cigarro yace en alma en mi estómago. 



La luz que siempre en plenilunio me asiste 


no es distinta a la de antes.



Pero la forma de cada palabra, 


el espíritu de aquella música, 


la melodía de tambor de los años,


mi propia piel, mi cabello, 


el color de la madera de la mesa 


o la simple y canalla amargura 



viajan en otro viento. No están.





 


© Ramón Ataz2011

viernes, 15 de abril de 2011

Sobre la decepción y sus efectos

The Dream is over
(John Lennon, en "God")




Hace años ardieron las ramas de sauce
a las que con frecuencia el viento acariciaba.
Algunas promesas me eludieron,
el resto simplemente se extraviaron.
¿Y qué,
si cenizas o esperanza
podían revivir algunas veces
al pulsar sobre mis poros la música sus dedos?

Pero esta tarde,
tan rápido,
apenas cuatro sílabas,
he sentido extenderse sobre el pecho
un sudario de voz aguda y dulce.

Estremecido por la opresión de un turbante
enrollado al reverso de la piel de mi cabeza,
me he entregado al mecanismo místico del llanto,
de ese llorar inaudible que sucede
cuando el daño se te pierde por dentro
y rueda, como un ovillo, por tu red de pasajes,
de venas y escondrijos:
el dolor se vuelve sangre,
la sangre pesadumbre.

El sueño ha terminado
pero yo fui un resto fiel,
cofrade solitario,
propina inacabable,
pellejo de un tambor
golpeado hasta la amnesia.

El sueño ha terminado
pero tras el cristal la noche sigue siendo.



© Ramón Ataz2011

sábado, 19 de marzo de 2011

INTERMEDIO DE MI MISMO



Lo conseguido por una sola década
de crediticia diversión y noches largas
es que yo no sepa ya tomar partido.

Cuando el Muro de Berlín se retrotrajo
a aquellos años de belicosa unidad,
los fantasmas que tanto, tanto tiempo
traspasaran la opaca solidez
no supieron concluir su trashumancia.

Cuando el mundo consiguió por fin un solo,
un único poder sobre gobiernos,
- ultrasoberanía geoestratégica-
las famélicas naciones se escondieron
llevándose consigo sus fronteras.

La izquierda se aburrió, reconstruyó
los estados extintos y los pueblos,
amnésicos residuos del empacho,
aprendieron inglés y son felices.

Cuantas cavernas pude visitar
-vigiladas por platónicos del tecno-
exhibían purísimas ideas;
unas, como colgadas del techo, eran murciélagos
ignorantes de la senda solariega;
otras, como un cono de lluvia congelada,
eran axiomas hermosos y agresivos;
otras, en fin, surgían del suelo
como la alfombra que sueñan los fakires.

Pobres ideas de frío y humedad,
de dieta sanguínea y de ceguera.

Algunos saben...
 

yo envidio su mirar de frente,
su cuello corto, igual que un árbol
que en soledad no precisara
ir por sí mismo al encuentro de la luz.

Admiro su ideario y su panoplia,
su salvífica verdad, su mantra exacto,
envidio a aquel que ante su Dios se moja
de un cálido temor reverencial,
y guarda para sí y para su muerte
la pulcritud de unas piezas ordenadas.

Aunque está ahí, soy más que humilde
para ingresar en el edén del ideario.
Llegó el último minuto de la historia.
Más allá seré quizá un doncel yacente
con mirada de nuez y sonrisa quieta










sábado, 19 de febrero de 2011

RUMORES





* Vivir, Lesbia, y amar. Vamos a ello
los chismes de los viejos amargados
nos tienen que importar menos que nada.

(Carmen V de Catulo, trad. Juan Antonio González Iglesias)



Dirán que me escondo tras barrotes de plomo
a suscitar el color entre mis vértigos.

Andarán, correrán a silbar que tu melena
es rojiza, o que tu cuello,
estriado de aguantar mi aliento,
no merece llevar cadenas que lo resalten.

Mentirán, dejarán que el aire llene el olor 
que exhala el silencio.




© Ramón Ataz2011

viernes, 11 de febrero de 2011

DESIERTO



Sudo una imagen, a medias
cartón piedra, azul desvaído,
brillos aquí y allá,
desierto relumbroso.

En suma, la que sedienta
me tira de la cama
hacia la negra vigilia.

Si la voluntad precediera a la vida,
habría intención en los visajes
de bestia acorralada que envío a los espejos
después de que la noche coagule los minutos.

Pero no hay fines ni objetivos,
solo botones en las púas de los peines,
y unos pocos deseos que me arrojan como un venablo,
incapaz de doblar en las esquinas.





© Ramón Ataz2011

domingo, 6 de febrero de 2011

EL NOMBRE DE UN ARBOL



Un árbol, dice, toma su nombre de la madera
y de los pájaros que aprenden a escoger sus hojas
o trinan escandalosos entre sus ramas.

El hombre que duerme a su sombra
o masca sus hojas
o corta sus frutos con el hacha,
renace de la estirpe de aquel árbol.


Y al hombre que se arroja de su copa
o arde por el fuego de su leña,
o acoge en su hombro a un pájaro anidado
la madera le cede su nombre,
si baila imitando el paso de las aves.

En cambio la mujer talla esculturas
y aguarda su ocasión: el día
en que el brillo de la luna es tan intenso
que consume a la noche en menos horas.






© Ramón Ataz2011

martes, 1 de febrero de 2011

LIVERPOOL

A los cuatro.


En el rincón más oscuro de la sala
una balada de un grupo clásico,
apaciguado en este disco, comienza a teñir 

el polvo y a esparcirlo.

Flota alrededor de mis nervios insomnes
a una orden de esta negrura
fiel, fidelísima, hecha a mí,
enamorada de la estancia
o del color de las paredes internas de mi cabeza.
 

No voy a rehacer sus versos.
Se basta con ese otro idioma intraducible
especiado con el olor de los mercantes
tan grato a mí, ahora, tan agradable.

 




© Ramón Ataz2011

domingo, 30 de enero de 2011

REPROCHE




¡Qué expresión tan distante
has hallado esta tarde!

Yo aún muestro una sonrisa infantil
pero tu boca ya está cerrada,
tus dientes presos,
tu lengua ausente,
tu rostro entero está esculpido en lana.

En cambio yo, mírame bien, aún tengo
restos de piel ajena entre los dedos;
tu voz aún la respiran mis pulmones;
mi camisa aún rueda libre por el suelo.






© Ramón Ataz2011

viernes, 14 de enero de 2011

LIBRE

 .


Y dale repitiendo y repitiendo

lo que cada vez es menos un poema

Libre del idioma


libre de un ritmo más o menos sostenido


libre de metáforas


libre de la influencia de la Luna

No hay palabras


no hay lenguaje


no hay nada sino caballos bien despiertos


y los lobos que yerguen el espinazo


y adoptan esa figura de estatua sin parque






© Ramón Ataz2011

domingo, 9 de enero de 2011

METAMORFOSIS


Trémula,
la muerte allanadora
late en las bestias que me ocupan.

Nazco en sus brazos de trigo
y aguardo, acunándome el temblor,
dormido y santo,
a la metamorfosis de mi boca
en simple hueco.



© Ramón Ataz2011

jueves, 6 de enero de 2011

TODA LA SANGRE



Toda la sangre. Una.

 
Como hilos anudados, cables en tensión,
sin duda es uniforme que viste a nuestras filias,
flogisto verdadero,
roja patria, suma extensa
de amor incomprensible.

Hoy ha muerto un átomo de su caudal continuo.
Sentidlo en mí. Por mí.





© Ramón Ataz2011

UN TROCITO DE "AMANECER", DEL GENIAL MURNAU


El cine, es mi gran pasión. Probablemente por encima de la propia literatura. En esta ocasión me apetecía recordar la que considero una película formidable, tanto por la trascendencia que Murnau logra dar a una sencilla historia de amor y adulterio, como por la perfección que logra a la hora de narrar cinematográficamente esa historia.

miércoles, 5 de enero de 2011

HUMO






Fuiste pantalla y entonces
(yo fumaba)
tus dientes condenaron al humo
a yacer emparedado.







© Ramón Ataz2011

domingo, 2 de enero de 2011

A LAS PUERTAS (sobre la espera)

 .

 
A Harpo


No arranca el Sol los tonos a ese perro gris.
Solloza su piel pluvial.
Aguarda.
Tropieza en transparencias.  

A diario.
No hay rastro que le extraiga de la calle.

Y al tronar la risa de los hombres,
lleva en sus dientes el cielo
y el mar en sus ojos grasos.

La eternidad se esconde en su mirada

de virgen invisible. 

 



© Ramón Ataz2011