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domingo, 27 de enero de 2013

Un caracol




 

Un caracol tuberculoso,

cansado de escribir sus abstinencias,

tosió litros de sangre entre mis piernas

insultándome.





(c) Ramón Ataz

sábado, 12 de enero de 2013

Pude



Pude haber vivido allí donde la tierra

fuera el único emblema de los que la pisaran

y embellecer su aspecto al transcurrir de los años,

pero ocurre que no sé

si se trata de un lugar o de un momento,

no he sabido averiguar dónde buscarla

ni qué tipo de libros la describen.


Pude haber trazado palabras en las piedras

que, congeladas en nieve,

durmieran arrinconadas.








(c) Ramón Ataz

sábado, 1 de diciembre de 2012

Agonía




El cuerpo exhausto

La mente delirante

la obstinación estéril.

Lo he visto sufrir

escondido en el único rincón que le quedaba.






Ramón Ataz (c)

   

sábado, 12 de mayo de 2012

Tres tardes




Me ha robado ya tres tardes 
  
ese devaneo dulce que incita a mi mano a dibujar 
 
la imagen torneada de la Luna en el Espacio 

 
o tu espalda inconcebiblemente curva...





© Ramón Ataz

sábado, 21 de abril de 2012

Desfase




Nací sin darme cuenta.

No supe después que iba creciendo.

De joven conocí mi infancia

y maduré creyendo que era joven.

Cuando me sepa viejo estaré muerto.






© Ramón Ataz

lunes, 26 de marzo de 2012

Único

.


Me percibo único al caer la noche.
 

Padre de todos los sonidos,

no me dejo perturbar en mi edén

de ojos cerrados y humo impermeable.

Nazco en la techumbre

y me prolongo, con ademanes de araña,

hasta el confín de mis arterias.






© Ramón Ataz

sábado, 10 de marzo de 2012

Clima (El triunfo del bosque)

.


Si irrumpe con tal violencia,
en este instante,
he de decir que su sombra
impulsa otra vez los bosques a la guerra.

Si el calendario colea indeciso hacia el invierno
y solo ahora lo hace,
es de temer la lluvia contingente y sin labranza.

Acaso no sepa ya en qué colina he de dormir esta noche
o si es que el sueño es casual como el invierno.




© Ramón Ataz

viernes, 2 de marzo de 2012

Al salir de tí

 .


Creía, lo creía como otros creen en Dios

que cada palabra te contiene

- madera y letras, clorofila y alfabeto -

pero la fe es tan fugaz que al salir de tí, 

una presencia atroz,

desollada en ese instante,

me arrastraba hacia el Mundo y me adhería.

Algo parecido a la muerte.




© Ramón Ataz

domingo, 5 de febrero de 2012

Amenaza

.


Ha salido de una fuente entre pantanos negros,

ardiendo al chocar contra la hierba.


No advierto de su llegada por no implicar a mi sueño.


Te quiero convencer con tal paisaje


de que hay parejas de cielos en tu busca.




© Ramón Ataz

jueves, 2 de febrero de 2012

Comprensión





Me explicarás de una vez por qué tiemblo, por qué


mis ojos se pierden, por qué


el calor deja de ser una constante.


Ajarás entonces mi poesía. 







© Ramón Ataz

domingo, 15 de enero de 2012

Análisis superficial del dolor que me aflige

Hablo del dolor;
mi pecho,
-acuñado en él
en aquellas noches
de amantes, de bocas, de luz y de sangre
rápida, cutánea,
pues la piel se abría

igual que una rambla en aquellos tiempos
de amor y simiente-
acumula úlceras;
y mi espalda enferma
sostiene en su carne
los mármoles grises de todos los muertos.





© Ramón Ataz

lunes, 2 de enero de 2012

Primer enigma

No tan borroso:
mi mirada es capaz de definirlo.
No tan pequeño:
a un gato le harían falta dos bocados.
No tan difuso:
sus líneas se destacan del entorno.
No tan lejano:
mi aliento agitaría su plumaje.

Algo absorto, algo huidizo, algo huraño.
Cualquier día resbalará sobre la lluvia
pero hoy, todavía, su altura lo protege.





© Ramón Ataz2012

jueves, 22 de diciembre de 2011

Sombra

Sombra, jodida sombra, que oculta
al pacientísimo suelo bajo ella.

 -Vale que es mejor - me reconviene-
 ser cuerpo que vestido, ser cabeza
 que sombrero; ser, en fin, amanecer,
 es mejor que ser ventana transparente-

Pero - palabras- dice mi sombra,
cobijando a sus zapatos en los míos.





© Ramón Ataz

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Florencia atardecida




Observados por ventanas de palacios,

teñidos por la sangre del crepúsculo,

entremezclados en el coro plañidero

que llovía sobre puentes reencarnados,

supiste tú, y luego yo lo supe,

que empedrar ciudades es tarea de quienes son como nosotros,

eternos.





© Ramón Ataz2011

viernes, 11 de noviembre de 2011

Dos poemas a Elvira


I

No sé qué es lo que urdí en tantas noches

de renuncia a la ofrenda de tu verbo.
Ni sé si es hora aún
o si es tu voz un surco muerto en otro folio.
Claro que luego iré
a urdirte a ti y a cada hijo
del rastro que dejaste en la galaxia
o, si ya es tarde,
masticaré el laurel seco de tu insomnio.


II


Antes de que mis ojos te abandonen

y dormidos sean geómetras de tu río anguloso,

has de venir conmigo,

Vestal del sueño.



© Ramón Ataz

lunes, 31 de octubre de 2011

Apunte acerca de un instante



Cualquiera,
al sentir cómo flaquea su visión de nebulosas,
dejara de auparse a su grupa noche tras noche.
O acaso
es al flaquear cuando el relámpago
en la cara se refleja y es tan breve.





© Ramón Ataz 2011

miércoles, 5 de octubre de 2011

Madrugada



Un instante, que aparte el polvo,
abra un hueco entre la gente y,
amparados también hoy por la Luna,
retengan mis ojos algo visible.






© Ramón Ataz2011

domingo, 24 de julio de 2011

Aconteció el silencio



Aconteció el silencio. 

 
La quietud secó el agua de tus hombros. 

 
Nos observó ese color advenedizo 

 
que se empeña en ser tu piel 

 
y aprovecha tus descuidos o tus sueños 

 
para envolverte.






© Ramón Ataz2011

miércoles, 13 de julio de 2011

Divinidad


Aún espero encontrar en algún sitio
mi atávica porción de alma divina,
ya que mi rostro es vulgar y mi carne
es de carne, mi cabello mortal y mi voz
una mezcla de aire y vibraciones.

Aún espero mi parte en el reparto
de semejanza y de imagen de los dioses. 

 
Porque lo único que tengo de divino es la impaciencia
y no sé si es fracción del poder o frontera.








© Ramón Ataz2011

jueves, 7 de julio de 2011

Passer



De la vida no puedo robar ni un solo aroma.

Hay perros apostados en la puerta de mis ojos.

El dobladillo de mi abrigo esconde un gorrión muerto

y ni siquiera

confío en recordar

mañana su calor.






© Ramón Ataz2011