domingo, 10 de marzo de 2013

Debe bastar el cuerpo al alba acorazado




Debe bastar el cuerpo al alba acorazado,

el tejido finísimo pegado al esqueleto,

los frutos, perdidos para Tántalo,

cuyo destino fue mi lengua tensa.

 

A cualquier otro le haría reír la tontería,

perfume de bufones hospicianos,

las cabriolas del pan sobre la mesa

o la absurda jerigonza de los muebles.

 

Pero yo

ocupado en aquietarme,

miro y asiento.





(c) Ramón Ataz

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