jueves, 21 de julio de 2011

Lo que tu piel conoce

Lo que tu piel conoce de mi boca,
catecismo de lengua y de saliva,
es el dogma veraz que me objetiva,
el credo que te afirma y que te invoca.

Conoce de ella que es arena y roca
a la vez permanente y evasiva
o la sábana santa y adhesiva
que se extiende, te cubre y te provoca.

Producto de penumbras y de años,
lo acumulado en ella es el acervo
que recoge tu piel y que transmite

a la nación de amantes ermitaños
que fundaron la atmósfera y el verbo
en la tierra del íntimo escondite.





© Ramón Ataz2011

lunes, 18 de julio de 2011

La línea que nace en mis ojos

Por más que nazca en mí
una línea recta de carne o de despojos
-lo que no consumieron los pájaros hambrientos-
por más que luego muera en depósitos de magma
- sopa primordial de los diamantes-
llegue hasta donde llegue,
venga de donde venga,
no habrá más sed, o si la hay
no habrá más agua.

No una vez florecidos los tabúes,
no después de que sembrara Dios sus naipes
en el cráter donde hiberno, me escondo y envejezco.

Sí, fueron mis ojos como hordas de vándalos,
inquietos hocicos;
pero hoy meto los dedos en dos cuencas vacías
sin bastones,

sin grietas.





© Ramón Ataz2011

viernes, 15 de julio de 2011

Modos de afrontar el dolor de los otros

A Douglas Sirk, que me mostró que el sufrimiento por el dolor ajeno dura justo hasta que se encienden las luces de la sala y que, en el fondo, ese sufrimiento produce un perverso placer.


I - Sombrío
 

Mi rostro debería quedar ensombrecido,
estar quieto mi cuerpo,
labrar en una esquina algún rincón umbroso
en el que prosperasen bacterias y humedades.

Así debería ser:

sentir en mi barbilla el frío del terrazo
y en las piernas el plomo de mi cuerpo.

Las lágrimas tuvieron su momento,
no sé que puso fin a los temblores
ahora disipados; 
quizás se convirtieron en hormigas.

II- Taciturno.

Mi boca debería cerrarse para siempre
estrecharse mi garganta,
paralizarse mi lengua,
cercar mis dentadura las palabras.
 
Acaso debería petrificarme,
dejar sobre mi cara un gesto fósil
que fuera el testamento de la angustia.

Tendría que ser mi voz sonido en el recuerdo
hasta que se extinguiera también de la memoria.
¿Cómo podré si no llamarme humano?

Los dedos serán rígidos
en ellos marcarán muescas mis versos,
el placer será solo desahogo,
una parada en el largo desconsuelo.

III- Resolutivo.

¿Y por qué no levantarme y desplazarme
y eliminar las causas, y exaltarme
y viajar por todo el mundo, y convencerlos,
y empuñar un arma o una Biblia?

¿Y por qué no liberarme de la culpa,
y ser la solución, por qué no irme
a la fuente de la sombra y del silencio?

IV- Acción de gracias
 
Pero doy gracias
a la trampa de plata,
a la celda de helechos,
a la ansiedad y al tratamiento interminable.







© Ramón Ataz2011

miércoles, 13 de julio de 2011

Divinidad


Aún espero encontrar en algún sitio
mi atávica porción de alma divina,
ya que mi rostro es vulgar y mi carne
es de carne, mi cabello mortal y mi voz
una mezcla de aire y vibraciones.

Aún espero mi parte en el reparto
de semejanza y de imagen de los dioses. 

 
Porque lo único que tengo de divino es la impaciencia
y no sé si es fracción del poder o frontera.








© Ramón Ataz2011

jueves, 7 de julio de 2011

Passer



De la vida no puedo robar ni un solo aroma.

Hay perros apostados en la puerta de mis ojos.

El dobladillo de mi abrigo esconde un gorrión muerto

y ni siquiera

confío en recordar

mañana su calor.






© Ramón Ataz2011

domingo, 3 de julio de 2011

A un mal poeta que igual podría ser yo

.



Luego vendrá Dafne repartiendo laurel,
 

entre tanto, no malgastes tu oratoria
 

con palabras asidas de la tilde.
 

Esconde mejor tus versos 

recortados por el filo

de aquella ironía antigua que,

en otro tiempo,
 

guió a las letras que ligaste el primer día

creyéndola tuya.
 


Ella te dejó,
 

lobo que crees reflejarte en la Luna.



© Ramón Ataz2011

martes, 28 de junio de 2011

Dos apellidos

Dos apellidos ayunan.

El uno por el otro
crean un hombre.

El uno por el otro
estiran sus miembros,
lo hacen delirar,
le arrancan de los ojos
cada imagen impresa
cada afán, cada pedazo
de tierra sin sembrar.

El uno por el otro
- a ver cuál de los dos gana en peso-
extienden sábanas, cubiertas
por mantos de colores irritantes.

El uno ayuna,
el otro vela,
el uno por el otro matan
y vigilantes del muerto
velan, ayunan.





© Ramón Ataz2011

sábado, 25 de junio de 2011

La filosofía del impulso

Es hora de abrir ventanas
a los aromas y a las luces nuevos,
a los distantes rumores de otros ruidos.

Quise formar parte de alguna trinchera,
nutrirme de los huesos que amontonan
las catacumbas frías de mi espíritu.

Busqué cincelarme en los bloques de mármol
a fin de ser solo la forma de un hombre
-no un hombre-
acaso inmortal, acaso inerte.

Subsistí en sillones de cemento
apenas acolchados,
en los que amar o comer era posible;
y pude allí cumplir diversas vidas,
-iguales todas ellas entre sí, todas amnésicas-

 donde mis pensamientos caían como gotas
de un grifo mal cerrado, tozudos desperdicios
abriéndose camino hacia el subsuelo.

Pero siempre hubo un viento sin atar,
una corriente fuerte y arbitraria
transportándome hacia su propia incertidumbre.
Y confieso que ese cuerpo en desorden,
el cabello de pronto ensortijado,
los párpados a punto de cerrarse,
los elásticos labios de payaso,
eran los míos.

Así que puede ser que el fin de todo sea el impulso,
que un cierto instinto proclive a no alcanzar el horizonte
sea lo que excita a los músculos dormidos
y explica la razón de unas manos (las mías) en un alféizar,
y los nuevos aromas y las luces nuevas

y los dulces rumores de unos ruidos distantes.




© Ramón Ataz2011

viernes, 24 de junio de 2011

Inspiración (Epigrama)



Dices que la misma firma que rubrica

palabras ajenas, no puede enguirnaldar

tus poemas de mi mano extraídos.





© Ramón Ataz2011

miércoles, 22 de junio de 2011

He pedido un instante a una señora celosa

 .


He pedido un instante a una señora celosa.

Atiborrada como está de mis palabras
no es humano que me niegue algo tan simple
como el pedazo de segundo que he rogado.

Este es mi logro:

volver la cara para seguir admirándola,
ser pantalla que fabrique su sombra.

No puedo despegarme de su luz
si soy embudo y soy linterna
y hasta mis huesos se han calado de su brillo.

Emborrachada como está de mis palabras
sabrá al fin que soy grosero
imitador de su talento.

Este es mi logro:

fin de un día, comienzo de su círculo,
chorro de agua que sube a mi garganta.





© Ramón Ataz2011

lunes, 20 de junio de 2011

Una imagen lúgubre

Cómo deseo sacar de mis dientes una imagen lúgubre
masticada, urdida en mi noctuario
de perros rabiosos, madrugada insoportable.

Y que ese llanto refleje mi vida mentira de gentes,
que diluya la sangre restregada en las ventanas.

Cómo deseo derramar de mis dedos, Viento, tu sonrisa,
contradecir con ella la cojera de sus voces,
voces que calientan las orejas con su bálsamo de piedra.

Siento gritos negros tras silencios homicidas,
pero a ti, Viento encendido, sí te quiero.








© Ramón Ataz2011

lunes, 6 de junio de 2011

Tectónica de pieles


-Dios,
que el verbo me ignore-

Ya me busco en palabras que llueven,
en huellas casuales
e ideas primogénitas.

Pienso en la tectónica de pieles
al verme plegado
allí donde más asombro1,
donde llora el llanto o ríe la risa,
en rincones perplejos o terrores nocturnos,
en uñas, en yemas y en nudillos.

-Dios,
que el aire se espese-

Al fin acepto el desapego de mi corteza,
porque el tiempo conoce mi nombre
y mis huesos se han quitado la armadura.


_________________________________________

1 Sé testimonio inútil,
   verso mutilado, 

   de mi plegaria.





© Ramón Ataz2011

miércoles, 1 de junio de 2011

Dice


Dice, aventando su torso anaranjado,

que no distingue las tonadas de los pájaros

ni sabe extraer de los árboles los tintes.

Nunca ha castrado el muérdago a los robles

ni sabe otras artes más que las de sus padres.





© Ramón Ataz2011

sábado, 28 de mayo de 2011

Una clase de equitación

 -

 
Finjo mirar (y en realidad respiro)
a los niños felices, a cuidadores niños sujetándolos,
a la yegua contenida, fatigada,
que a su vez finge trotar y en realidad digiere
hierba sin vida y una impropia actitud funcionarial.

A mis ojos los separan escalones como imágenes
de una visión, o más bien,
de un espectro de luz que disimula su forma.
Las ramas póstumas de un árbol moribundo
reciben la extremaunción
de entrecruzados vientos que trenzan hasta aquí murmuraciones,
voces de no se quién ni se de dónde,
pero voces, de eso no hay duda;
es posible que más abajo, en la ciudad,
los automóviles manifiesten su opinión
y algunos edificios se pronuncien
acerca de las cosas de los hombres.

Pero aquí, en esta vieja sierra semiurbana,
el suelo crece vertical, las aves duermen,
sonríen los profesores y los niños
al cabalgar en círculo sobre una yegua mansa,
viven la más audaz de las historias
que puedan algún día revivir.

Cuando les llegue el tiempo de la emoción fingida.






© Ramón Ataz2011

jueves, 26 de mayo de 2011

Sobre el Miedo

No procedo del hambre
sino del miedo común,
del que es anterior a su causa
y prescinde de monstruos.

Del que vuela a ras de claustro,
se adhiere a los sonidos que vagan extraviados
hasta enderezar su rumbo,
o se posa en patenas donde los hombres consagran
hostias de su carne propia.

A él le debe el alfabeto cada sobresalto,
la dentadura su inquieta desnudez,
la oscuridad la laxitud de sus cartílagos.

Lo regreso al mirarte si estás quieta
y la luz del exterior trepa a tus hombros,
o al deshacer el desfile de la noche
las frágiles escamas del silencio.

Yo soy la piel de sus dedos,
tú su navidad,
el destello que anuncia su gloria.











Ramón Ataz

sábado, 21 de mayo de 2011

Calipso

Es posible que al hablar del absurdo
te incorporaras otorgándole importancia.
Pero yo fui forjado por él,
bifronte, respetando los puntos cardinales,
tragando el aire sin indagar del viento su procedencia.

A aquello llamamos Amor
(como a tantas cosas).

Vencimos al gesto de tu frente,
a la estrechez de tus cabellos,
también al alimento que nos sostenía.

Dejé de crecer,
dejaron mis ojos de buscar,
mi memoria hizo suyos tus recuerdos.

A aquéllo no sé cómo llamarlo, Calipso,
a aquéllo no sé cómo llamarlo.





© Ramón Ataz2011

lunes, 16 de mayo de 2011

Mensaje apresurado para los pueblos oprimidos



Todo el mundo quiere ser Cary Grant.
Incluso yo quiero ser Cary Grant.
Cary Grant

Las parabólicas giran de costado
hasta atrapar en su cesto a mi silueta.

Soy feliz, algo adiposo,
guardo en mí ya tres cafés,
dos desayunos,
una novela impresa en un cristal
y por la tarde,
si el sol me lo sugiere iré de pesca.

Al fin y al cabo soy un figurante
que vaga por utópicos edenes; 

un hijo engendrado en una orgía
por la simiente lúcida de Marx,
de Adam Smith, de Cristo y de Aristóteles,
tras la jubilación de aquella Europa blanca
a la que Zeus legó toda la hierba.

Sería lo normal que me envidiaran
ya que mi llanto es pura proteína.
Si lloro por amor o por un verso,
si un trágico desorden metabólico
propaga la tristeza por mi sangre,
la alquimia la transforma en un poema
o un orfidal en sueño pasajero.

Pero luchad allí, tenéis mi apoyo
y mis medicamentos caducados.
Sed como yo, yo mismo
querría ser así.

Cuando despierte, acaso.



© Ramón Ataz2011

viernes, 13 de mayo de 2011

Un hombre, un hogar, un sueño


Casi un lamento exhala el altavoz;
un cable
versátil, extendido por la casa,
traza el camino;
es la vía láctea
de su universo (sin expandir, claro, es estático,
ya que al nacer de una inversión,
no de un proceso físico,
un huevo de serpiente
o la perversa vanidad de un dios soltero,
no espera albergar a todos, solo a este pobre
burgués recóndito, feliz y pálido, un mero espíritu
de los que ausentes del cuerpo beben cerveza
fría y comen en vaso).

Plástico y cobre, silicio, quién sabe qué
formas compuestas por la tierra guían a los sueños
hasta el umbral de las casas.

Hablo de un hombre abandonado al temor
y a melodías fragmentarias de una canción desvanecida,
hablo de un tipo
de soñador inconsciente, de un alma inmóvil.





© Ramón Ataz2011

miércoles, 11 de mayo de 2011

Introspección

Dentro de mí,
en pozos excavados debajo de la carne,
duermen palabras idénticas, desnudas,
embadurnadas en polvo y en harina.

Como moscas se arrojan a mi pecho permeable,
mitad de mármol mitad de tierra santa,
que por lo visto contiene alguna luz invocadora.

Y allí yacen sepultas,
casi quietas.


© Ramón Ataz2011

martes, 3 de mayo de 2011

El gen mutado



 




A mi hija Reyes



Mi mirada cervical estrecha el cielo.

En él constelaciones invisibles
se enmarcan entre líneas, forjados y cubiertas.
Ella se encarama a mis rodillas
se columpia y se deja caer a carcajadas
hacia una red tejida entre mis brazos.

Ella es expresión del gen suicida que la hizo,
del gen que renunciando a replicarse la inventó
única, océano feliz, materia blanca.

Me pregunto cuál fue la proteína que ensayó etimologías incorrectas
al hallar en sus torsiones de gimnasta el camino hacia un ser irrepetible.

Si algún día la voz te surge,
si tu sonrisa se torna palabra
y tu pensamiento se transmite en ondas por el aire,
diles que naciste a beneficio de inventario,
que el gen que en tí mutó era un poeta entre autómatas sin alma,
que el fin de lograr la obra ideal,
la anómala belleza,
la eternidad de unos labios sonrientes,
merecía hacer de tí el comienzo de una especie inviable,
el final de una especie perfecta.


© Ramón Ataz2011